Era viernes y Julia había quedado con Mónica, Mario, Victor, Rebeca y más gente. Fueron a dar una vuelta y luego terminaron sentándose en círculo en la playa. Al final siempre se dividían en grupos cuando salían por lo que los que quedaron en la playa fueron Julia, Mónica, Víctor, Rebeca y Mario.
Julia no estaba muy bien ya que tenía un lío enorme en la cabeza. Ella quería a Mario, pero Victor...Victor...Victor...era Victor. Habían pasado muchos momentos juntos y se querían mucho, pero Julia no creía que fuera más que amistad hasta ayer, o quizás antes.
Mónica la pasó su Blackberry con una nota escrita
"q te pasa?"
"nada"
"a mi no me engañas. es x Mario?"
"no"
"entncs?"
"es x Victor"
"¡¿QUE?!"
"Ayer nos dims un pico sin querer al despedirnos y...nose..."
"ohmygod. pero si te gusta mario. fue por el lio del botellon?"
"nose..."
"ese lio no fue nada, el te lo dijo"
"ya pero a lo mejor si que fue algo"
"es tu mejor amigo desde que erais unos micos, como nosotras"
"ya lo se, por eso quizas me e estado engañando acerca de lo que sentia yo, o lo q sentia el"
"no te rayes, luego lo hablamos"
"OK"
Se fue a guardar su Blackberry pero Rebeca había estado al tanto de que se estaban escribiendo notas y se la quitó a Mónica y echó a correr. Julia y Mónica también se levantaron y la siguieron. A Mónica no la había dado tiempo a borrarlo y Rebeca no tenía que verlo, puesto que habían mencionado el lio con su novio Victor. La cogieron pero no había forma de que soltara la Blackberry.
-Rebeca, dame mi móvil.-exigió Mónica.
-Que más os da que vea lo que habéis escrito, somos amigas.-dijo Rebeca.
-Es privado.-dije yo mientras la intentaba alcanzar.
-Es sobre mi.-afirmó Rebeca.
-No.-dijimos Mónica y yo a la vez.
-¿Entonces que más os da?.-preguntó Rebeca
-Rebeca.-dijo Julia.
-Julia.-dijo ella.
-Damelo.-dijo Julia.
-No quiero.
Miro hacia el movil y fue leyendo su conversación mientras ellas intentában quitársela. Entonces los ojos se la llenaron de lágrimas y la fueron cayendo. Demasiado tarde.
-Chicas ¿que pasa?.-dijo Mario que había llegado con Victor al enterarse de la "pelea".
-¡Que Julia es una zorra y una puta y una gilipollas!.-gritó Rebeca.
Los ojos de Julia también se llenaron de lágrimas. Compartió una mirada con Victor llena de significado y entonces entendió todo.
- Rebeca te lo puedo explicar.-dijo Julia.-Enserio, no fue nada.
-¡Dejame en paz puta!.-gritó Rebeca.
-¡A Julia no la hablas así!.-gritó entonces Mónica.
-¡Yo solo digo lo que es!.-grito Rebeca.
-Rebeca.-intervino Victor mientras se acercaba hacia ella y la tocaba el brazo.
-¡No me toques!.-gritó ella.
-Rebeca no la pagues con él, fue culpa mía enserio, no quiero que...-intentó convencer Julia.
-¡Dejame en paz!.-volvió a gritar.
-Mónica.-llamó Julia.-llevate a Mario, hablamos luego.
-¿Seguro?.-preguntó ella.
-Sí, esto es entre nosotros.
-Vale.-conparten dos besos en las mejillas y Julia le lanza un beso a Mario antes de volverse hacia Victor y Rebeca.
-¿Podemos hablar esto de forma civilizada?-pregunta Julia.
-Vale.-dice Rebeca mientras se seca las lágrimas de los ojos.
Se sientan.
-Nuestro...lio...fue el día de mi cumpleaños, yo había bebido mucho y...estaba enfadada porque Mario se había liado con Patricia y a mi me gusta mucho mucho...y bueno... decidí liarme con Victor de venganza, él aceptó, los dos íbamos borrachos y...bueno...paso...pero...no significó nada...en serio....-cuenta Julia.
-¿No significo nada? Me tomas el pelo, en el móvil no ponía lo mismo. Se perfectamente como es vuestra relación y sabía que sería difícil la relación con Víctor porque, sinceramente, se que estáis perdidamente enamorados el uno del otro, todo el mundo lo sabe, se nota, los únicos que no lo sabéis sois vosotros, que encerráis ese amor y os conformáis con amistad .-dice Rebeca.
Julia y Victor se miran boquiabiertos.
-Te equivocas, eso no es verdad, nosotros llevamos siendo amigos toda la vida y nos queremos mucho pero solo como amigos.-rectifica Víctor.
-Me da igual que sigais engañándoos. Victor, hemos terminado.-declara Rebeca.
Se levanta y se aleja caminando rápido.
-Victor...lo siento enserio...me siento fatal...se que la quería y...lo he estropeado todo.-intenta disculparse Julia.
-Vamonos a casa, estoy cansado, son solo las diez menos algo pero estoy cansado.-dijo Victor.
-De acuerdo..-dice Julia.
Caminan tranquilamente hasta la casa de Julia. A Julia la empiezan a dar retortijones en la tripa por lo que van avanzando más rápido.
Llegan a casa de Julia y se despiden alegando que ya hablaran de lo sucedido. Julia cierra la puerta tras pasar y se desploma en el suelo. No puede moverse del intenso dolor de tripa. Se encoge sobre si misma. Intenta respirar hondo y quiere acercarse a la cocina para tomarse algo pero apenas consigue avanzar un par de metros. El dolor cada vez es más intenso. Siente como si la estuvieran desgarrando por dentro, la duele cada hueso del cuerpo y siente que la cabeza la va a estallar. Grita como si así soltara el dolor. Al cabo de media hora los dedos le dolían muchísimo y sentía como si la estuvieran arrancando las uñas. Ya no podía estar encogida de lo mucho que la dolían las articulaciones. Su cuerpo daba sacudidas y se encogía.
Al cabo de una hora y poco seguía chillando de dolor y agonizando. No sabía que era lo que le pasaba. Seguía sintiendo como la desgarraban las entrañas y como se rompía cada hueso de su cuerpo. Entonces, todo se pasó.
Eran las doce de la noche de una noche de luna nueva. Julia había dejado de sufrir y estaba agotada. Su criada de toda la vida estaba frente a ella en el pasillo mirándola con horror. Julia no entendía que era lo que le había pasado pero solo desea cerrar los ojos. Eso hizo.
lunes, 2 de enero de 2012
jueves, 8 de diciembre de 2011
Capítulo 4: Parte 1. Tiempo y gente, no todo es bueno y no todo es malo, espera al tiempo, que el tiempo decidirá por ti.
-¿Tu novia?
-¿Tu novia?-Dijeron María y Estela a la vez.
-Sí. Si...
-¡No! Estabas conmigo. Ella no es nada.
-Eres tú la que no eres nada, vete a tirarte a otro chico porque este es mío.
-Zorra.
-Calienta pollas.
-Puta.
-Putón.
-Guarra.
-Poligonera, espera, ¿diga? Sí, María, está aquí, y a ser posible llamenla a ella porque yo era una gran admiradora suya porque ha conseguido hacer una orgía pero acabo de descubrir algo que me ha decepcionado, practica sexo anal también. Adiós. Sí María, era para ti, tu padre, que quería tus servicios.
-Eso ha sido la gota que ha colmado el vaso.
-No, eso no, esto te reventará.
Estela miró a Eloy, le cogió de la cazadora, sonrió a María y le besó, era su primer beso de verdad por lo que se dejó llevar, la pareció perfecto.
Le dejó de besar, la sonrió y la guiñó un ojo. Son previo aviso María se lanzó a por Estela.
Si Estela ya tenía la adrenalina por las nubes ahora más que nunca en toda su vida.
María le cogió por los pelos y viceversa, además Estela la dio una patada, Eloy las intentó separar y en ese momento Estela se puso a toser mucho, una tos muy seca, y entre tos y tos estornudo, estornudo como siete veces.
-Vaya, la niña se ha resfriado, y se ha cansado por una patada y poco más, creo que tienes que llevar a tu pequeña-esa palabra la dijo con rintintín-a casa, Eloy.-Dijo María.
Estela se lanzó a por ella y literalmente la cruzó la cara, estaba muy roja, incluso demasiado, la dio tres tortas seguidas y Eloy la paró la mano la cogió la cara entre las manos y la miró a los ojos:
-No me he enamorado de una chica que hace este tipo de cosas.
-Pues que la... María, deje de picarse y pegarse conmigo. No puedo con ella.
-Lo sé.
La abrazaba mientras Estela y María se mataban a miradas.
-Arcada en proceso.
"Lo mismo digo." Pensó Estela.
-Adiós.
María pasó por su lado justo cuando Estela se soltaba de Eloy para vomitar.
-¿Pero que coño...? ¿De qué vas?
Estela en lo más hondo de su ser se estaba riendo a carcajadas, pero mientras tanto vomitaba hasta la última papilla.
-No la culpes, lleva unos días mala, creo que debe de tener un virus o algo.
-Que se quede en su casa. Adiós.
-Adiós.
Eloy llevó a casa a Estela mientras ella la daba indicaciones por segunda vez de donde vivía.
Ese día, no había nadie en su casa porque su madre estaba trabajando, trabajaba en un hospital, y nunca trabajaría un viernes por la noche, pero había cambiado a un compañero un turno y la única manera de hacerlo era trabajar esa noche, y Estela lo sabía, por eso le pareció perfecto estar enferma ese día.
Le dijo a Eloy que estaba bien, él la dio un beso en la mejilla y se fue a casa.
En casa, Estela estaba muy mareada, la dolía la cabeza y la tripa la daba retortijones.
"¿Por qué no me habré ido con mis amigas? Ah ya, Eloy." Pensaba una y otra vez mientras se ponía el pijama dispuesta a acostarse.
Echó la camiseta y la sudadera a lavar junto con los calcetines y el sujetador. Llevaba los pantalones en la mano, de camino al porche trasero (vivía en un chalet) para colgarles en el tendedero para olearles cuando le entró un dolor tremendo, eran retortijones y pinchazos, como cuando te dan cuando tienes la regla, pero peores. Se puso de rodillas en el suelo sujetándose la tripa. Después de lo que pareció un minutos eterno de dolores en la tripa se levantó para ir a tender los pantalones, cuando había abierto el cristal la entró un mareó y se cayó literamente al suelo.
Hacía escasos minutos que había dejado a Eloy y a su ex novia y todavía podía sentir la adrenalina por las venas.
Se acordó de la escena del parque y la adrenalina la subió más aun a la vez que al mareo se la unía el dolor de tripa, allí en el jardín, estaba lo de colgar la ropa, los vaqueros de esa tarde, las botas de ese día y sus botas favoritas que se puso el día anterior junto con unos legguins suyos y una falda de su madre.
El dolor de la tripa pasó a ser un dolor como si la estuvieran desgarrando por dentro, los dedos la dolían como si la arrancaran las uñas, la cabeza parecía que la iba a estallar y las piernas la dolían como si se hubiera roto algo, al igual que los brazos.
Después de media hora de dolor, el dolor aumentó. Las uñas parecían uñas de animal, no de persona, ya ni si quiera podía agarrarse la tripa de todo lo que la dolían los brazos, los calcetines que llevaba estaban echo trizas. Las manos tenían mucho más vello de lo habitual, y su cuerpo era más ancho.
Cuando llevaba una hora y poco de sufrimiento, era casi irreconocible, la espalda la había cambiado, ya no podía hablar, no por estar fónica por haber chillado durante una hora y poco como si la estuvieran matando, porque tenía esa sensación, sino porque parecía gemir y toser para quejarse, ya no tenía manos, eran garras, sus brazos eran todo hueso, piel y pelo, y sus piernas igual, su cuerpo estaba del mismo modo, solo que la espalda y el pecho además de la tipa llenas de vello. Media hora más tarde, se todo la cara, y descubrió a su asombro que no era su cara, era mucho vello con orejas puntiagudas, no había podido mover la cara porque le había cambiado la cara, ahora tenía un hocico con unos colmillos más grande que su antiguo dedo índice.
Habían sido dos duras horas de sufrimiento, donde incluso había desarrollado un rabo, había destrozado todas las prendas que tenía a su paso para intentar contrarrestar su dolor, botas, ropa, metal, incluso una ventana.
Eran las doce de la noche de una noche de luna nueva. Estela no era, Estela, había dejado de sufrir, ya no tenía conciencia, no era dueña de sí misma. Ahora Estela era un loba.
-¿Tu novia?-Dijeron María y Estela a la vez.
-Sí. Si...
-¡No! Estabas conmigo. Ella no es nada.
-Eres tú la que no eres nada, vete a tirarte a otro chico porque este es mío.
-Zorra.
-Calienta pollas.
-Puta.
-Putón.
-Guarra.
-Poligonera, espera, ¿diga? Sí, María, está aquí, y a ser posible llamenla a ella porque yo era una gran admiradora suya porque ha conseguido hacer una orgía pero acabo de descubrir algo que me ha decepcionado, practica sexo anal también. Adiós. Sí María, era para ti, tu padre, que quería tus servicios.
-Eso ha sido la gota que ha colmado el vaso.
-No, eso no, esto te reventará.
Estela miró a Eloy, le cogió de la cazadora, sonrió a María y le besó, era su primer beso de verdad por lo que se dejó llevar, la pareció perfecto.
Le dejó de besar, la sonrió y la guiñó un ojo. Son previo aviso María se lanzó a por Estela.
Si Estela ya tenía la adrenalina por las nubes ahora más que nunca en toda su vida.
María le cogió por los pelos y viceversa, además Estela la dio una patada, Eloy las intentó separar y en ese momento Estela se puso a toser mucho, una tos muy seca, y entre tos y tos estornudo, estornudo como siete veces.
-Vaya, la niña se ha resfriado, y se ha cansado por una patada y poco más, creo que tienes que llevar a tu pequeña-esa palabra la dijo con rintintín-a casa, Eloy.-Dijo María.
Estela se lanzó a por ella y literalmente la cruzó la cara, estaba muy roja, incluso demasiado, la dio tres tortas seguidas y Eloy la paró la mano la cogió la cara entre las manos y la miró a los ojos:
-No me he enamorado de una chica que hace este tipo de cosas.
-Pues que la... María, deje de picarse y pegarse conmigo. No puedo con ella.
-Lo sé.
La abrazaba mientras Estela y María se mataban a miradas.
-Arcada en proceso.
"Lo mismo digo." Pensó Estela.
-Adiós.
María pasó por su lado justo cuando Estela se soltaba de Eloy para vomitar.
-¿Pero que coño...? ¿De qué vas?
Estela en lo más hondo de su ser se estaba riendo a carcajadas, pero mientras tanto vomitaba hasta la última papilla.
-No la culpes, lleva unos días mala, creo que debe de tener un virus o algo.
-Que se quede en su casa. Adiós.
-Adiós.
Eloy llevó a casa a Estela mientras ella la daba indicaciones por segunda vez de donde vivía.
Ese día, no había nadie en su casa porque su madre estaba trabajando, trabajaba en un hospital, y nunca trabajaría un viernes por la noche, pero había cambiado a un compañero un turno y la única manera de hacerlo era trabajar esa noche, y Estela lo sabía, por eso le pareció perfecto estar enferma ese día.
Le dijo a Eloy que estaba bien, él la dio un beso en la mejilla y se fue a casa.
En casa, Estela estaba muy mareada, la dolía la cabeza y la tripa la daba retortijones.
"¿Por qué no me habré ido con mis amigas? Ah ya, Eloy." Pensaba una y otra vez mientras se ponía el pijama dispuesta a acostarse.
Echó la camiseta y la sudadera a lavar junto con los calcetines y el sujetador. Llevaba los pantalones en la mano, de camino al porche trasero (vivía en un chalet) para colgarles en el tendedero para olearles cuando le entró un dolor tremendo, eran retortijones y pinchazos, como cuando te dan cuando tienes la regla, pero peores. Se puso de rodillas en el suelo sujetándose la tripa. Después de lo que pareció un minutos eterno de dolores en la tripa se levantó para ir a tender los pantalones, cuando había abierto el cristal la entró un mareó y se cayó literamente al suelo.
Hacía escasos minutos que había dejado a Eloy y a su ex novia y todavía podía sentir la adrenalina por las venas.
Se acordó de la escena del parque y la adrenalina la subió más aun a la vez que al mareo se la unía el dolor de tripa, allí en el jardín, estaba lo de colgar la ropa, los vaqueros de esa tarde, las botas de ese día y sus botas favoritas que se puso el día anterior junto con unos legguins suyos y una falda de su madre.
El dolor de la tripa pasó a ser un dolor como si la estuvieran desgarrando por dentro, los dedos la dolían como si la arrancaran las uñas, la cabeza parecía que la iba a estallar y las piernas la dolían como si se hubiera roto algo, al igual que los brazos.
Después de media hora de dolor, el dolor aumentó. Las uñas parecían uñas de animal, no de persona, ya ni si quiera podía agarrarse la tripa de todo lo que la dolían los brazos, los calcetines que llevaba estaban echo trizas. Las manos tenían mucho más vello de lo habitual, y su cuerpo era más ancho.
Cuando llevaba una hora y poco de sufrimiento, era casi irreconocible, la espalda la había cambiado, ya no podía hablar, no por estar fónica por haber chillado durante una hora y poco como si la estuvieran matando, porque tenía esa sensación, sino porque parecía gemir y toser para quejarse, ya no tenía manos, eran garras, sus brazos eran todo hueso, piel y pelo, y sus piernas igual, su cuerpo estaba del mismo modo, solo que la espalda y el pecho además de la tipa llenas de vello. Media hora más tarde, se todo la cara, y descubrió a su asombro que no era su cara, era mucho vello con orejas puntiagudas, no había podido mover la cara porque le había cambiado la cara, ahora tenía un hocico con unos colmillos más grande que su antiguo dedo índice.
Habían sido dos duras horas de sufrimiento, donde incluso había desarrollado un rabo, había destrozado todas las prendas que tenía a su paso para intentar contrarrestar su dolor, botas, ropa, metal, incluso una ventana.
Eran las doce de la noche de una noche de luna nueva. Estela no era, Estela, había dejado de sufrir, ya no tenía conciencia, no era dueña de sí misma. Ahora Estela era un loba.
viernes, 2 de diciembre de 2011
Capitulo 3: Parte 2. Todo lo que pueda ser malinterpretado será malinterpretado siempre.
Julia se quedó blanca. ¿¡QUE?! Mario estaba por ella. No se lo podía creer...era...era su sueño desde hacia demasiado tiempo y ahora...ahora no la hacia tanta ilusión como esperaba.
-Eh...eh...mm...¡¿QUÉ?!-tartamudeó Julia.
-Sí, me gustas...-volvió a decir Mario.
Julia no sabía que decir. Jamás había creído que se encontraría con una situación así.
-Tú...emm...tú...-¿es que era tan dificil admitir lo obvio?
-Me lo suponía...no te gusto.-dijo Mario.
Jula estaba en estado de shock. Sí, sí, le gustaba, llevaba enamorada de él en secreto(solo lo sabía Mónica) más de dos años...Solo podía hacer una cosa. Le miró, le agarró del cuello de la chaqueta y le atrajo hacia ellas. Al principio fue un simple contacto, pero entonces se miraron y Julia decidió que no era suficiente. Enredó sus dedos entre el pelo de Mario y él la puso una mano en la espalda y la otra en la nuca. Al principio los movimientos fueron torpes y no hubo lengua de por medio, pero pasaban los segundos y se notaba que cada uno iba necesitando más el contacto del otro, empezo el suave juego entre sus lengua, deslizandolas por todos los huecos de sus bocas. Entonces Julia oyó la sonora risa de Mónica y se separó de él algo acalorada.
Ambos sonrieron. Se levantaron y fueron hacia donde estaban Mónica, Víctor y Rebeca con sus manos entrelazadas..Todos estaban con los ojos abiertos como platos.
-Si quereis os pago un hotel.-dijo Mónica entre carcajadas.
-Enorabuena-dijo Rebeca.
Julia tenía esa típica sonrisa tonta que no se te quita de la cara después de tu maravilloso y primer lio.
Víctor parecía una estatua en estado de shock.
-Deberiamos irnos.-dijo Victor al fin.
-Cierto.-dijo Julia mirando la hora.
Dado que Víctor y ella vivían cerca siempre se iban juntos.
Mario y Julia compartieron una apresurado beso, se despidieron y luego se despidieron de os demás.
-Asi que ¿estais juntos?-dijo Victor cuando estaban bastante alejados.
-No lo se, de momento nos hemos liado, pero me ha confesado que le gusto y ya sabes que a mi también me gusta.-dijo Julia feliz.
-Oh.
-¿Que pasa?¿No te alegras por mi?
-Sí...me parece genial...
-Pero...
-Bueno, ya sabes que sus relaciones con las chicas no duran mucho, y siempre suelen ser ellas las que salen malparadas.
Ya habían llegado a casa de Julia.
-Ya pues...¿sabes que?Que supongo que me da igual, supongo que tengo derecho a equivocarme como todo el mundo y dicen que de los errores se aprende.-estaba realmente enfadada porque Víctor le saltara eso en vez de alegrarse por ella.
Ella entró en su casa apresuradamente sin despedirse de él. Víctor se fue preocupado por ella casa, o quizás porque aunque quería alegrarse de que estaban juntos el no podía evitar sentir una pizca de celos.
El fin de semana había acabado y volvían a las rutinas de las clases. Julia no habló a Víctor en todo la semana, y a pesar de que él quería arreglarlo con todas sus fuerzas su orgullo no le permitía dar el primer paso, ni formular una disculpa. Mónica no paraba de acribillar a Julia cada vez que se veía con Mario. Y Mario ella...bueno...Mario y ella ya estaban saliendo y procuraban estar juntos cada minuto del día.
Llegó el Jueves y entonces Víctor decidió que era el momento idóneo para hablar con Julia y disculpare o aclarar las cosas.
-¿Podemos hablar?-la preguntó al salir de clase.
-Claro-dijo fingiendo estar enfadada.
En realidad ella también se moría de ganas por hacer las paces pero su orgullo tampoco se lo permitía.
-Siento haberte dicho eso el Sábado.-digo Victor después de un rato andando en silencio.
-¿Por qué lo hicistes?-ahora si que estaba molesta.
-No lo sé y lo siento. Se que tendría que haberte dicho algo como...Me alegro mucho, o, Haceis muy buena pareja enorabuena. Pero no pude.
-¿Por qué?
-Porque estoy preocupado por ti.
-Pues lo siento, pero me gusta mucho, y ahora mismo no me importa como acabe solo quiero aprovechar está felicidad y...equivocarme cuando sea el momento.
-Lo sé, lo siento de verdad. Y...me alegro de que esteis juntos, se te ve muy feliz.
Julia sonrió.
-Gracias.
Ya habían llegado a casa de Julia.
-Quedas más que perdonado.-dijo Julia.
Sonrieron. Se fueron a dar dos besos pero la cosa salió mal y terminaron dándose un pico. Ambos se apartaron rapidamente.Julia se despidió sin apenas mirarle y entró en casa con el corazón casi saliéndosele del pecho. Se fue a su habitación sin comer dandole a la criada la escusa de que la dolía la tripa y no se encontraba bien. Se tumbó en su cama. Se pasó las yemas de sus dedos índice y corazón por sus labios, y sin quererlo una sonrisa se le formo en el rostro. No, no podía ser. Ella no podía sentir eso hacia...Victor. Quería a Mario, amaba a Mario, o eso creía hace cinco minutos.
De una cosa estaba segura, de que ahora mismo su cabeza estaba echa un lio.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Capítulo 3: Parte 1. Los pensamientos son los deseos que queremos experimentar pero que no nos atrevemos a decir en voz alta.
-Pues sinceramente, hemos quedado como amigos, que por ahora entre nosotros no hay nada y que seguimos siendo amigos.
-Pues vaya.-La respondió Olaya.-Me parece mal, entonces... ¿Qué habéis estado haciendo en estas dos horas?
-Pues hablar del botellón, tontear, y tontear, y hablar, y ya.
-Muy mal, haberle dicho: "Recuérdame el beso del botellón guapo."
-Estúpida.-Le dijo Estela a Olaya.-Y de ti, ¿qué hay?
-Nada, a mi no me gusta nadie.
-Mm... ahora la que está muy mal eres tú, ¿eh?
Las dos amigas se echaron a reír.
En el instituto los cambio de humor de Eloy y de Estela eran como el agua y el aceite, no se podían juntar, porque cuando uno estaba de buen humor el otro estaba de mal humor y viceversa.
Ellos coincidían en prácticamente todas las clases menos las de bilingüe porque Estela iba a ese curso y Eloy al normal y además daba alemán. No hablaban técnicamente en clase, se escribían notitas.
-¡Hola! ¿Qué tal el partido del otro día?-Le escribí.
-Bien.
-Amm... vale, joder que borde estás, ¿no?
-No. Pero vamos que una gran conversación: hablar sobre mi entrenamiento.
-Vale borde! ¬¬-Se quedó la notita, la arrugó y la guardó en su bolsillo.
Al día siguiente:
-¡Hola!:)
-¡Coño! Pero si el señor está de buen humor. ¬¬
-Pues ya veo que tu no...
-Pues ves bien. He tenido un mal día. Bueno, malísimo.
-Ya... y que te ha pasado?
-Pues mira, cuando me he levantado me he levantado tarde, desayunando se me ha caído la leche me he ido a cambiar he llevado tarde a clase me han puesto un examen que me tendrían que haber puesto hace una semana y me temo lo que pueda venir y claro, mi mal día no acompaña a que tenga la mente despejada... -.-''
-Madre... que día llevas...
-Sí, y además ayer me puse una rayada mental en la cabeza y sigo con ella...
-Joder, te tienes que despejar, ¿eh? :)
-Es que sí!! Encima esta semana es la más light que tengo en tres semanas por los estúpidos exámenes!!
-Aprovéchala! xD
-Sí! xD y tú, ¿que es de tu vida?
-Bah, no tengo ninguna novedad, me va bien en todo:)
-Mentira.
-Estás soltero. ;)
-Claro, porque por ahora no tengo a ninguna candidata pero no tardaré en tenerlas, todas las chicas vienen a mí, soy como unas rebajas de zapatos.
-Por supuesto... (Ego... ¬¬ )
-Y que hay de ti, ¿tienes ya novio?
-Chicos no me faltan.
-¿Quiénes?
-Ahhh, a mí me vienen los chicos como si fuera la final de fútbol Madrid-Barça.
-Ja-Ja-Ja. Me parto.-Me lo mandó y le sonreí.
-Dado que no tienes nada que hacer... ¿quedas esta tarde?-Cuando Estela se lo envió el corazón le latía con fuerza.
-¿Qué plan?
-Ninguno eh pensado...
-O sea, en plan casual, ¿no?
-Am... sí...
-Vale, porque si no tendría que haberte dicho que no porque soy yo el que invita a salir a las chicas.
-Ajá. Pues... ¿A las seis en la puerta del instituto? No, mejor, en el restaurante Cochon, nos pilla entre medías a los dos, ¿no?
-Sí.
Le dio la notita y se la guardó.
Aquella tarde se puso lo que llevaba puesto esa mañana: Camiseta, sudadera ajustada, vaqueros pero con unas botas super informales.
-Umm... te has cambiado.
-No, llevo lo de esta mañana.
-¿A sí? Date la vuelta sin la cazadora.-Se desabrochó la cazadora y hizo como un pase de modelos.-Vale, llevas lo mismo menos las botas.
-Vale, me has pillado. Pero ahora te pillo yo, literalmente.
Le tocó y salió corriendo.
Cuando llegó a lo alto del tobogán se paró porque Eloy la había pillado. Se pasaron la tarde hablando de batallitas y marrones que tenía cada uno. Se fueron a tomar algo y Estela pidió un Blue Tropic mientras que Eloy una simple Coca Cola. Allí tontearon mucho y después se fueron a un parque que estaba precioso por la caída de las hojas en el otoño, para ser más exactos se llamaba el parque Dorado porque en otoño parecía dorado con las hojas de los árboles.
Allí estaban Eloy y Estela, entre hojas y hojas y árboles Estela le echaba hojas a Eloy con la mano y él la paró cogiéndola la mano, y ella le besó. El tiempo para ambos se paró... hasta que llamó la madre de Estela.
-¿Sí?-Dijo con demasiada alegría.
-¿Estás bien, hija? Estás tosiendo.
-Sí mamá estoy bien. ¿Qué quieres?
-¿Te importaría ir a por unas cosas al Chollo donde quiera que estés? Seguro que tienes dinero, además no cuesta más de dos euros.
Ella asentía con la cabeza mientras iba apuntando mentalmente todo lo que tenía que comprar.
Se fueron a comprarlo y tuvieron que correr porque ya eran las ocho y cuarto e iban a cerrar.
Cogieron el bus de las nueve y media que recorría toda la ciudad y en el bus le preguntó Estela a Eloy:
-¿Qué somos? ¿Amigos?
-No lo sé, yo pensaba que no e gustaba...-Se quedaron callados y ella le dijo:
-Me gustas.
-Tú...tú a mí también me gustas.
-¿Entonces?
-Entonces... no te he contado algo... el otro día estaba cabreado por ti, porque el viernes parecía que no quisieras nada conmigo y me cabreé mucho y todo yo estaba por los suelos y de camino a casa vi a una chica que conocí en un botellón y ella estuvo haciendo de amiga y me besó... y... y... y la seguí y...
-Vale, no hace falta más explicaciones, no te gusto y punto, esto ha sido una tontería me bajo aquí.
Llamó al timbre del bus y se bajó, en ese momento la siguió Eloy y justo apareció una chica de pelo castaño, medio guapa y llegó ella y le dio un pico.
-Hola, soy Estela.
-Hola, soy María la...
-Última chica con la que me lié antes de tener novia.
-Sí, y ahora somos novios.
-¿A sí?-Dijo Eloy.-Yo creo que no, en ese caso eres mi ex novia. ¿Te he presentado a Estela? Es mi novia.
En ese momento la cogió por la cintura y la besó.
Su deseo estaba cumplido.
-Pues vaya.-La respondió Olaya.-Me parece mal, entonces... ¿Qué habéis estado haciendo en estas dos horas?
-Pues hablar del botellón, tontear, y tontear, y hablar, y ya.
-Muy mal, haberle dicho: "Recuérdame el beso del botellón guapo."
-Estúpida.-Le dijo Estela a Olaya.-Y de ti, ¿qué hay?
-Nada, a mi no me gusta nadie.
-Mm... ahora la que está muy mal eres tú, ¿eh?
Las dos amigas se echaron a reír.
En el instituto los cambio de humor de Eloy y de Estela eran como el agua y el aceite, no se podían juntar, porque cuando uno estaba de buen humor el otro estaba de mal humor y viceversa.
Ellos coincidían en prácticamente todas las clases menos las de bilingüe porque Estela iba a ese curso y Eloy al normal y además daba alemán. No hablaban técnicamente en clase, se escribían notitas.
-¡Hola! ¿Qué tal el partido del otro día?-Le escribí.
-Bien.
-Amm... vale, joder que borde estás, ¿no?
-No. Pero vamos que una gran conversación: hablar sobre mi entrenamiento.
-Vale borde! ¬¬-Se quedó la notita, la arrugó y la guardó en su bolsillo.
Al día siguiente:
-¡Hola!:)
-¡Coño! Pero si el señor está de buen humor. ¬¬
-Pues ya veo que tu no...
-Pues ves bien. He tenido un mal día. Bueno, malísimo.
-Ya... y que te ha pasado?
-Pues mira, cuando me he levantado me he levantado tarde, desayunando se me ha caído la leche me he ido a cambiar he llevado tarde a clase me han puesto un examen que me tendrían que haber puesto hace una semana y me temo lo que pueda venir y claro, mi mal día no acompaña a que tenga la mente despejada... -.-''
-Madre... que día llevas...
-Sí, y además ayer me puse una rayada mental en la cabeza y sigo con ella...
-Joder, te tienes que despejar, ¿eh? :)
-Es que sí!! Encima esta semana es la más light que tengo en tres semanas por los estúpidos exámenes!!
-Aprovéchala! xD
-Sí! xD y tú, ¿que es de tu vida?
-Bah, no tengo ninguna novedad, me va bien en todo:)
-Mentira.
-Estás soltero. ;)
-Claro, porque por ahora no tengo a ninguna candidata pero no tardaré en tenerlas, todas las chicas vienen a mí, soy como unas rebajas de zapatos.
-Por supuesto... (Ego... ¬¬ )
-Y que hay de ti, ¿tienes ya novio?
-Chicos no me faltan.
-¿Quiénes?
-Ahhh, a mí me vienen los chicos como si fuera la final de fútbol Madrid-Barça.
-Ja-Ja-Ja. Me parto.-Me lo mandó y le sonreí.
-Dado que no tienes nada que hacer... ¿quedas esta tarde?-Cuando Estela se lo envió el corazón le latía con fuerza.
-¿Qué plan?
-Ninguno eh pensado...
-O sea, en plan casual, ¿no?
-Am... sí...
-Vale, porque si no tendría que haberte dicho que no porque soy yo el que invita a salir a las chicas.
-Ajá. Pues... ¿A las seis en la puerta del instituto? No, mejor, en el restaurante Cochon, nos pilla entre medías a los dos, ¿no?
-Sí.
Le dio la notita y se la guardó.
Aquella tarde se puso lo que llevaba puesto esa mañana: Camiseta, sudadera ajustada, vaqueros pero con unas botas super informales.
-Umm... te has cambiado.
-No, llevo lo de esta mañana.
-¿A sí? Date la vuelta sin la cazadora.-Se desabrochó la cazadora y hizo como un pase de modelos.-Vale, llevas lo mismo menos las botas.
-Vale, me has pillado. Pero ahora te pillo yo, literalmente.
Le tocó y salió corriendo.
Cuando llegó a lo alto del tobogán se paró porque Eloy la había pillado. Se pasaron la tarde hablando de batallitas y marrones que tenía cada uno. Se fueron a tomar algo y Estela pidió un Blue Tropic mientras que Eloy una simple Coca Cola. Allí tontearon mucho y después se fueron a un parque que estaba precioso por la caída de las hojas en el otoño, para ser más exactos se llamaba el parque Dorado porque en otoño parecía dorado con las hojas de los árboles.
Allí estaban Eloy y Estela, entre hojas y hojas y árboles Estela le echaba hojas a Eloy con la mano y él la paró cogiéndola la mano, y ella le besó. El tiempo para ambos se paró... hasta que llamó la madre de Estela.
-¿Sí?-Dijo con demasiada alegría.
-¿Estás bien, hija? Estás tosiendo.
-Sí mamá estoy bien. ¿Qué quieres?
-¿Te importaría ir a por unas cosas al Chollo donde quiera que estés? Seguro que tienes dinero, además no cuesta más de dos euros.
Ella asentía con la cabeza mientras iba apuntando mentalmente todo lo que tenía que comprar.
Se fueron a comprarlo y tuvieron que correr porque ya eran las ocho y cuarto e iban a cerrar.
Cogieron el bus de las nueve y media que recorría toda la ciudad y en el bus le preguntó Estela a Eloy:
-¿Qué somos? ¿Amigos?
-No lo sé, yo pensaba que no e gustaba...-Se quedaron callados y ella le dijo:
-Me gustas.
-Tú...tú a mí también me gustas.
-¿Entonces?
-Entonces... no te he contado algo... el otro día estaba cabreado por ti, porque el viernes parecía que no quisieras nada conmigo y me cabreé mucho y todo yo estaba por los suelos y de camino a casa vi a una chica que conocí en un botellón y ella estuvo haciendo de amiga y me besó... y... y... y la seguí y...
-Vale, no hace falta más explicaciones, no te gusto y punto, esto ha sido una tontería me bajo aquí.
Llamó al timbre del bus y se bajó, en ese momento la siguió Eloy y justo apareció una chica de pelo castaño, medio guapa y llegó ella y le dio un pico.
-Hola, soy Estela.
-Hola, soy María la...
-Última chica con la que me lié antes de tener novia.
-Sí, y ahora somos novios.
-¿A sí?-Dijo Eloy.-Yo creo que no, en ese caso eres mi ex novia. ¿Te he presentado a Estela? Es mi novia.
En ese momento la cogió por la cintura y la besó.
Su deseo estaba cumplido.
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