domingo, 29 de abril de 2012

Capitulo 5. Parte 2.Escuchar lo que se dice es tan importante como saber lo que se piensa.


A las 6:43 de la mañana se asomó el primer rayo de sol por el horizonte. Era sábado de un estúpido 17 de diciembre de 2011. Julia amaneció en su habitación, despertada por los retortijones en la tripa, que cada vez iban a más, exactamente igual que por la noche del viernes. Cada vez el dolor fue a más. Al tiempo Julia estaba agonizando de dolor y retorciendose. Era como si la desgarrasen las entrañas.A las dos horas el dolor paró. Tenía un ligero dolor de tripa y estaba agotada asique se quedó dormida en seguida otra vez.

A eso de las nueve de la mañana la despertó el sonido de la puerta de la entrada. Y durante unos quince minutos oyó pasos de vez en cuando, pero Julia pensó que era su padre y se durmió otra vez.
Cuando Julia se despertó eran las once y cuarto, y a pesar de que estaba muy a gusto en la cama, decidió ir a desayunar. Hasta que no bajó a la cocina no se dio cuenta del silencio que reinaba en casa. La señora que la cuida y que arregla la casa tiene los sábados como día libre, y su padre, tampoco está, a pesar de que debería estar aquí "¡Qué raro!"-piensa Julia sarcástica.
Cuando está en la cocina la entra un antojo de churros. Decide hacerse unos churros y así se entretiene un rato, porque, a pesar de que son las once y veinte, comerán tarde, y si no, da igual, tiene antojo de churros, y va a comer churros. Primero prepara la masa cuidadosamente para que luego le salgan buenos los churros. Cuando tiene lista la masa, saca la churrera de uno de los cajones que están al lado del frigorífico y se dispone a meter la masa en ella mientras el aceite se calienta en una sartén. Cuando mete la masa en la churrera prepara un plato y un tenedor para los churros. Cuando el aceite está caliente coge la churrera y gira una rueda que hay en la parte de arriba para que salga la masa, cuando está a punto de salir, suena el teléfono.
-¡Mierda!-suelta Julia.
Deja la churrera, se limpia un poco una mano y va al salón que es de donde viene el ruido del teléfono. Cuando lo ve, lo descuelga.
-¿Si?-dice algo enfadada.
-Soy Mario-contestan al otro lado del teléfono.
-Ah, hola-dice en el mismo tono, sin querer.
-¿Te he despertado?Pareces cabreada.
-No, me e despertado hace un rato, lo siento, esque estoy haciendo churros y estaba a punto de echar el primer churro a la sartén cuando has llamado, y es que...tengo ganas de comerlos ya.
-Mmm...creo que me pasare por tu casa.
-Ni se te ocurra, son todos para mi.
-No si consigo robarte algunos.
-Blah blah blah...no lo harás...
-Ya veremos...¿y como te ha dado por hacer churros?
-Pues...no sé...tenía antojo...
-Y como cuando Julia tiene un antojo, o un capricho, tiene que conseguirlo a toda costa...
-¿Me acabas de llamar niñata caprichosa?
-Mmm...algo asi.
-¡Eres idiota!-oigo como se rie al otro lado del teléfono.
-Lo sé.-sigue riéndose.
Julia vuelve a la cocina para seguir con los churros mientras se coloca el teléfono entre la cabeza y el hombro para poder seguir hablando con las manos ocupadas. Coge la churrera, gira, y cae en la sartén el primer churro, al entrar la masa del churro en contacto con el aceite caliente, salen un montón de burbujas alrededor del churro y se oye como se explotan y se vuelven a formar.
-Parece que ya has empezado a hacer tu antojo.-dice Mario.
-Sí-digo mientras echo otro churro.-Bueno, ¿Y para que me has llamado?
-Ah, si, pues por si querías quedar hoy conmigo.
-Mmm...vale.¿Donde?
-¿Te llamo luego, a mediodía y detallamos hora? Es que tengo que hacer algunas cosas.
-Vale, llamame luego.
-Te quiero.
-Y yo.
Ambos cuelgan. Deja el teléfono y sigue haciendo los churros. Cuando los termina se los come todos mientras ve la tele.  Cuando se termina los churros, recoge todo, y se sube a su habitación a cambiarse el pijama. Se pone un chandal y se hace una coleta.  Hace los deberes que la han mandado de clase mientras escucha música de piano. Cuando termina los deberes abre su gran armario para decidir que se pondrá esta tarde para salir con Mario, cuando ve su traje de ballet. Se queda mirándolo y después de unos segundos de indecisión lo coge todo y lo pone encima de la cama. Su maya rosa claro, sus medias blancas,algo rosadas, sus zapatillas de ballet a conjunto con la maya, sus calentadores grises, y la camiseta gris, que la tenía su padre, y que nunca había usado y decidió cortarla el cuello, la parte de abajo y un poco las mangas para que la quedara mejor. Lleva haciendo ballet desde que tenía unos cinco años. Pero desde que dejó la escuela a la que iba, hace unos dos años, lo ha ido dejando y no lo ha hecho tan a menudo, lo hacía quizás una vez al mes como mucho, pero hace unos meses que no lo hace.  Como es la hora de comer baja a la cocina y prepara pasta para dos y unos filetes rusos. Su padre llega cuando está terminando de hacer la comida.
-Hola cariño-la saluda.
-Hola, te toca poner la mesa-dice Julia molesta.
-Vale...¿estas bien?-pregunta cuidadoso
-¿Yo? Perfectamente.-responde con un tono enfadado y sarcástico.
Julia se va al salón y se sienta en el sofá mientras que su padre pone la mesa y lleva la comida que ella a preparado. Para ella la pasta es sin tomate, ya que aunque con tomate tambien la gusta, la prefiere sin tomate, pero su padre se ha echado tomate y queso rayado, como siempre. Se sientas en la mesa y empiezan a comer. En el ambiente se nota tensión.
-¿Dónde has estado?-pregunta Julia mirando al plato mientras sigue comiendo.
-Pues...me han llamado de una urgencia de trabajo, ¿por?
-No, por nada, es que como siempre desapareces por urgencias de trabajo los días libre, como hoy, y como muchos otros, vamos, que siempre que tienes el día libre al final tienes que ir a trabajar.
-Lo siento, de verdad, pero no puedo hacer nada.
-Claro, la empresa es tuya, tienes que estar siempre trabajando, normal, para eso contrataste a Rosa, cuando yo era un bebé, para que se ocupara de todas las molestias que tu no podías hacer, de la casa, de la comida, de mi...
-Si no trabajara no tendrías todo lo que tienes.
-Si no trabajaras, te tendría a ti.
Han acabado lanzándose miradas enfurecidas y mirándose a los ojos. Pero con esa frase, Julia pone punto y final a la conversación, porque su padre baja la vista, y sigue comiendo, al igual que ella. Y siempre pasa lo mismo, siempre la misma conversación y siempre se acaba con la frase parecida, que sale de la boca de Julia.
Cuando Julia termina de comer, o más bien de engullir lo poco que le quedaba de pasta y los filetes rusos, deja los platos en la cocina y se va a su habitación. Lo primero que ve es su ropa de ballet sobre la cama, la coge y baja a el sotano, que en realidad no es un sótano, si no una sala enorme, con dos paredes forradas de espejos, en otra pared una barra de madera, y en la otra, un piano que está a un metro de separación de ella, mas o menos. Y en la pared en donde está la barra también hay un cadena de un metro de largo por medio de ancho, negra, llena de botones y aberturas. Se desnuda y se pone su ropa de ballet cuidadosamente, después se hace un moño perfecto con una goma, va hacia la cadena, da a un botón y empieza a fluir música de piano por toda la sala. Julia se pone en medio y comienza a bailar ballet. Al principio sus movimientos no son fluidos, pero poco a poco se deja llevar por la música, y comienza a dar vueltas, saltos, y pasos por toda la sala.  Al final acaba abriéndose de piernas en medio de la sala. Se sigue oyendo la cación de piano, que ya ha sonado unas cuatro o cinco veces mientras bailaba. Respira hondo y hace estiramientos. La canción termina, y empieza otra vez. Ahora se siente mucho mejor, hacia mucho que no se sentía como ahora, como cuando hacia ballet, cuando dejaba todo atrás y solo estaban la música, ella y el ballet.  Entonces oye el timbre. Sube a la planta de la entrada para abrir la puerta ya que supone que su padre estará en su estudio, que esta en la tercera planta, igual que su habitación. El timbre suena otras dos veces más. Abre la puerta y se encuentra con Victor.
-Hola-saluda Julia sonriente.
-Hola-Victor la mira de arriba a abajo.-Veo que has vuelto a bailar.
Se mira y sonríe.
-Sí.
-Te sienta bien.
-¿El traje?
-Decía hacer ballet pero el traje también te sienta muy bien.
Ambos nos reímos.
-Bueno...¿Pasas? Me estoy helando.-le ofrece Julia.
-Claro.
Cuando Victor pasa Julia cierra la puerta y la entra un escalofrío por el aire helado que ha entrado de la calle. Victor se quita el abrigo y lo deja en el perchero de la entrada. Ambos van al salón y se sientan en un sofá que hay en frente de la chimenea. Se sientan uno en frente del otro, como siempre. Julia le coge las manos incoscientemente, pero las suelta.
-¡Oh dios, están heladas!-dice Julia.
-Sí, hace un frío horrble en la calle, casi muero congelado.
-Pobrecito, los tres minutos de camino han debido de ser horribles.
-Ya te he dicho que casi muero congelado.
-Pobre.
Nos reimos.
-Bueno...¿y para que has venido?-pregunta Julia.
Ahora mismo sus cabezas están a pocos centímetros ya que al reirse ambos se han echado para adelante.
-¿Es que tiene que haber una razón para venir a verte?-dice.
Julia sonríe y Victor también. Ambos se miran los labios a la vez incoscientemente y vuelven a mirarse a los ojos inmediatamente. Victor se acerca y junta sus labios con los de Julia. Solo ha sido un pico, ambos se miran a los ojos. Ambos se acercan y juntas sus labios. Julia rodea el cuello de Victor con sus brazos y Victor pone sus manos en la citura y la espalda de Julia. Ambas bocas se abren y las lenguas de ambos se entrelazan y se mueven.  Después de unos minutos besándose Julia oye el sonido de las escaleras y se separa rápidamente y se sienta de frente al fuego. Victor no es tan rápido pero también reacciona antes de que el padre de Julia aparezca por el umbral del salón.
-Anda, hola Victor.-saluda su padre.-¿Cómo es que has venido?
-Tenemos que hacer un trabajo para clase.-miente Victor.
-¿Y que haceis en el salón?-pregunta suspicaz.
-Es que Victor tenía las manos y la cara heladas, porque hace un frío horrible fuera.-respondo mirando al fuego.
-También tienes chimenea en tu habitación.-dice mi padre.
-No me he dado cuenta.-dice Julia dandose un golpecito en la cabeza con el dedo índice.-He estado haciendo ballet y se me ha ido.
-Ah, vale, bueno yo vengo a por un café.
-Vale, nosotros nos subimos a mi habitación.-dice Julia mientras se levanta lentamente.
El padre de Julia va a la cocina y ellos suben a la habitación de Julia en la última planta.
Cuando entran Julia cierra la puerta.
-¿Sabes? Ahora tengo novio.-dice Julia confusa y algo molesta, pero feliz por dentro.
-Tu eres la que ha seguido el beso.-responde Víctor.
-Eres tú el que me a dado el primero.
Julia está molesta porque ahora tiene novio, pero en el fondo está rebosante de felicidad, siente mariposas o nervios en el estómago, y la tiemblan las manos y las piernas.
-Bueno no es mi culpa, no haberte puesto tan cerca.
-Ahora es culpa mia por haberme puesto cerca de ti? Ni que por ponerme cerca me tengas que besar.
-Tenía ganas y estabas cerca.Y aparte...-sigue hablando y discutiendo.
Julia se dedica a mirarle los labios mientras sigue diciendo palabras que decide ignorar. Se va acercando a el hasta que le vuelve a besar como la segunda vez en el sofá. Él sigue le beso y a pesar de haber empezado Julia, termina llevando el beso él y es él el que se separa después de casi diez minutos.
-¿Sabes? Creía que ahora tenías novio.-dice Víctor.
Me quedo mirándole y me rio. Entonces suena mi móvil. Veo en la pantalla: Mario<3. Le cojo.
-Hola-digo.
-Hola, ¿qué tal?
-Bien...¿y tú?
-Bien, ¿A que hora quedamos?
-Ah...mmm...que hoy ibamos a quedar...mmm...-miro a Victor que la mira como preguntando quien es.
Julia mueve los labios para decir Mario, pero solo moviendo los labios y él hace un gesto como diciendo: Ahh...
-¿Julia?-se oye al otro lado del teléfono.
-¿Si?
-¿Que a que hora quedamos?
-Ah...no sé...a la hora que quieras.
-¿A las seis te viene bien?
-Sí, vale, a las seis.
-Vale.¿donde siempre?
-Sí, donde siempre.
-Adios, te quiero.
-Adios...
Cuelga.
-¿Y bien?-pregunta Victor.
-Esta tarde he quedado con Mario.
-Ah, vale.¿Se lo vas a decir?
-No creo.¿Por?
-¿Vas a seguir con él después de esto?
-Bueno...si...¿Se supone que se lo tengo que decir?Eso es estúpido. Me lleva gustando desde hace un montón y ahora que por fin estoy saliendo con él ¿le digo esto para que no me vuelva a hablar?No.
-Si tanto te lleva gustando y porfin le has conseguido, no tendrías que haber continuado el beso, ni haberme besado.
-Bueno...es que...supongo que a ti también te quiero.
-¿Eres tonta?-dice enfadado.
-¿Por que dices eso? No soy tonta.
Las lágrimas se acumulan en los ojos de Julia.Victor sale de la habitación y baja hasta la entrada con Julia pisándole los talones y pidiendo una explicación mientras contiene las lágrimas.
-Ya hablaremos-dice Victor.-Adios.
Desaparece por la puerta de entrada. Julia se queda muy quieta mirando la puerta. Al cabo de dos minutos, va hacia la sala de ballet, su sala de ballet.
Entra en ella y va directa a la cadena de música, donde da al play, y empieza a sonar otra vez la canción de piano de antes. Va hacia el centro de la sala y empieza a bailar. Al cabo de un minutos las lágrimas empiezan a salir de sus ojos y al cabo de otro minuto para y lanza un grito a su preciada sala de ballet.
Esa fue la última vez que habló con Victor antes de Navidades. Y esa tarde no quedó con Mario, aludiendo que la habían castigado.

Las Navidades pasaron rápido y fueron maravillosas por una parte y no tanto por la otra. Estuvo hablando con Rosa de lo que la había pasado esa noche, cuando se puso a gritar como si la estuvieron desgarrando por dentro, pero Julia no quería darle vueltas, y la hizo prometer que no se lo contaría a nadie, a pesar de que ella ya se lo había contado a su padre y ambos sabían de que era. La mayoría de los días Julia salía con Mónica, y se lo pasaban genial, haciendo peleas de bolas de nieve, contruyendo muñecos de nieve para después tirarse encima de ellos y derribarlos,o en el parque que hay al lado de la casa de Julia, como hay una cuesta muy empinada, hacía un trineo casero con un cartón y se tiraban por la cuesta, y sobretodo haciendose fotos, montones de fotos en al nieve. También se dedico a contarla todo lo de Victor y las dudas y todo y Mónica la aconsejó y la consoló lo mejor que pudo. Hubo un día, en las vacaciones, en el que quedó con Mario, era Nochevieja asique se puso muy guapa, con un vestido negro de tubo, un abrigo largo negro, unos tacones y medias negras, ya que luego tenía una fiesta con Mónica y demás amigos después de las uvas. El pelo lo llevaba suelto y liso, como siempre, y de maquillaje tenía raya negra por dentro y por encima del ojos, y los labios rojos, ya que con su piel pálida quedan muy bien. Ese día cuando vio a Mario, después de todas las vacaciones sin verle, no sintió ese cosquilleo de antes, ni la sonrisa cubrió su cara nada más verle, ni sus besos pudieron sacarla una sonrisa, bueno, si una sonrisa, pero era un sonrisa forzada, asique al final, le contó todo lo que había pasado con Victor y lo que sentía y cortaron. En el momento en el que cortaron Julia no se sentía bien, pero aún así fue a la fiesta. Primero se tomó las uvas con su padre y con Rosa, que como no tenía familia aquí pues se las tomó con ellos, y luego a la una fue a la fiesta, y se supone que se quedó a dormir en casa de Mónica, igual que Mónica se quedaba a dormir en casa de Julia, pero en realidad, se quedaron en la casa de Raquel, otra amiga, de empalmada, con otras diez personas más. Y en la fiesta, mientras estaban bailando, Victor se acercó ya que se había enterado de que había cortado con Mario, y como era una canción lenta bailaron juntos y al final de la canción Victor la besó y Julia continuó con el beso, feliz. Y a las cuatro y tres minutos de la mañana comenzaron a salir. Había estado toda la noche juntos, y a las cuatro Victor se lo pidió y ella aceptó y luego siguieron juntos toda la noche. Bailaron, fumaron cachimba,bebieron y se lo pasaron genial. Y a las siete de la mañana Victor y ella estaban en un sillon que en teoría era solo para uno, pero Julia estaba con el culo entre el brazo del sillón y las piernas de Victor y sus piernas apoyadas en el otro brazo del sillón, con la cabeza apoyada en el hombro de Víctor y los brazos de Víctor alrededor suyo en ademán protector, y se quedaron dormidos, les hicieron varias fotos, porque estaban realmente monos.
Por Reyes Magos  y Papá Noel la regalaron un montón de ropa, un I Phone nuevo y mejor(ya que es suyo iba muy mal), un portátil nuevo rosa, una alfombra de pelo para cubrir todo el suelo de su habitación en fucsia, una televisión de pantalla plana para su habitación, una cámara de fotos de las buenas grandes con objetivos que capturan el más mínimo detalle, una nueva funda rosa para su ebook, ya que la otra era negra y la quería en rosa y de parte de sus tíos y abuelos recibió dinero.

23 de Enero de 2012: Luna nueva.
Esa día Rosa no la dejó salir de casa, decía que hoy iba a pasar lo mismo que la otra vez, cuando empezó el dolor. Su padre no estaba en casa, como siempre, así que todo iba a ser más fácil, porque precisamente era una cosa que no se podía ocultar, ya que en cuanto el dolor empezaba, cada vez iba a más y los gritos no se podían reprimir.
A las diez menos cuarto empezó el dolor de tripa. Rosa la dijo que respirara hondo y pensara en otra cosa. El dolor remitió, pero volvió a las diez y veinte, cada vez era más fuerte, hasta que a las diez y media estaba tirada en el suelo del salón, retorciéndose de dolor, empezó a gritar porque el dolor era insoportable.
A las doce el dolor paró y Julia se quedó tumbada en el salón llorando mientras que Rosa la acariciaba el pelo diciendola palabras tranquilizadoras. Al cabo de veinte minutos se tranquilizó y dejó de llorar. Las dos se sentaron en el sofá.
-¿Por qué me pasa esto?-pregunta Julia.
-La verdad es que no sé muy bien por qué, es muy raro...-miente Rosa.
-Me estás mintiendo.¿Cómo sabías que era hoy cuando me iba a pasar?
-Porque la otra vez también te pasó en luna nueva.
-¿Y eso que tiene que ver?
-No lo sé, pero supuse que era este día.
-¿Y cómo sabías que me iba a volver a pasar?
-No lo sabía, pero era mejor prevenir que curar.
-Claro...bueno, me voy a dormir, ya seguiremos hablando de esto.
-Vale, buenas noches.
Cuando Julia sube a su habitación, Rosa suspira. Ella no puede saber nada, así lo ha dicho Juan y así será, él cuidará de Estela y la enseñará y ella ayudará a Julia, aunque eso no influya mucho, porque es cuando Estela sufre, cuando Julia empieza a sufrir. Pero es muy raro, si Estela se convierte en lobo, Julia debería convertirse, pero solo sufre, y luego, cuando Estela se convierte Julia deja de sufrir. Entonces suena el teléfono. Rosa contesta.
-¿Si?-dice.
-Hola, soy Marta.
-Ah, hola Marta, soy Rosa.
-¿Que tal todo?
-Bien, Estela ya se ha convertido, hace una hora o así.
-¿Y Julia?
-Julia está bien, también ha estado sufriendo , pero a las doce, que supongo que a sido cuando Estela se ha convertido, Julia a dejado de sufrir, luego estaba muy nerviosa y asustada y ha estado llorando un rato, cuando ha dejado de llorar, ha empezado a hacer preguntas y...es lista, empieza a sospechar y quiere respuestas a porque le pasa esto a ella y nosé que decirla.
-Pobre, está...asustada...-se la quiebra la voz.
-Marta...
-Necesita una madre a su lado, está pasando por un momento muy difícil...bueno...necesita una madre y...creo que debería estar ahí con ella...
-Marta...no puede ser, no puede conocerte, nunca a  sabido de tu existencia y ni de la de Estela.
-Bueno...ya hablaremos de ello, es tarde...
-Sí, de acuerdo...Adios...
-Adios Marta...
Ambas cuelgan.
A las 8:34, sale el primer rayo de sol, y Julia empieza con dolores de tripa. Como por la noche pasa dos horas de sufrimiento hasta que para, esas dos horas Rosa está juntos a ella y luego la hace un desayuno compuesto por: churros, beicon, una tostada, un zumo natural de naranza y un vaso de leche con Cola Cao. Julia se toma todo el desayuno y luego se pone a ver la tele ya que después de ese desayuno está llenísima.
Su padre llega a la hora de comer y habla con Rosa y luego baja a comer. Mientras ellos comen Rosa se dedica a limpiar la cocina. Mientras comen no hablan, aunque Juan mira a Julia de vez en cuando. Cuando terminan de comer Julia se sube a su habitación y escucha música.
Luego, hace un poco de ballet, y después se va un rato por ahí con Victor. Se pasan toda la tarde juntos paseando o en un parque, siempre dados de la mano, o abrazados o besándose.
A las nueve Victor la acompaña a casa y Julia llega con las mejillas rojas por el frío y con las manos heladas, pero con una enorme sonrisa en la cara. Cuando entra en casa deja el abrigo y la bufanda en el perchero de la entrada. Oye a su padre en la cocina y supone que estará hablando por teléfono. Va hacia la cocina y cuando va a entrar, oye su nombre en la conversación y se queda en la puerta escuchando. Su padre dice algo de que tienen que tener cuidado, de que una tal Estela está bien, que con él no la pasará nada y que él la ayudará y la protegerá, y luego la persona al otro lado de la línea dice algo y su padre contesta que Julia, osea ella, estará bien con Rosa, que ahora no puede ser( lo que quiera que preguntara la otra persona) y luego después de discutir sobre eso, al final cuelgan. Julia decide dar la vuelta y luego ir a la cocina con pasos ruidosos para que su padre lo oiga.
-Hola-dice Julia.
-Hola,¿que tal todo?
-Bien,¿a que hora cenamos?
-En un rato.
-Vale, me subo a mi cuarto a cambiarme.
-Vale.
Después bajan a cenar, luego Julia se sube a su habitación a dormir, pero no deja de darle vueltas a la conversación. ¿Qué era lo que no podía ser? ¿Y quién es Estela? ¿Y con quién hablaba su padre?
Al final, se rinde y decide que o ya preguntará o ya lo averiguará, pero que ahora tiene que dormir. Al final se queda dormida y en sus sueños aparece un lobo, pero no es un lobo normal, es más grande que un lobo, tiene el pelaje y unos ojos verdes rubí iguales que los suyos.

viernes, 17 de febrero de 2012

Capítulo 5. Parte 1. -Hoy toca hacer puenting. +¿Cómo hacemos eso aquí? Es un campo llano. -Muy simple, cada vez que pruebo esos labios parece que me voy directo al suelo pero luego reboto y vuelvo a ti.

A las 6:43 de la mañana se asomó el primer rayo de sol por el horizonte. Era sábado de un estúpido día que era 17 de diciembre del 2011 y quedaban unos pocos días para estar en Navidades, pero claro, Estela no era consciente de ello. Estela (o el yo lobuno de Estela) que estaba en un bosque cuando esa loba parda, con ojos verdes, un poquito más claros que como les tenía antes, empezó a gemir, y en poco a aullar de dolor.
Se pasó así todo el rato, y fue mucho tiempo: se le quitó la cola, las orejas volvieron a ser como eran, las garras empezaron a menguar, el pelo la empezó a disminuir, y mientras tanto, un lobo estaba tumbado en el suelo, agonizando y aullando de dolor, como si esta fuera su última vez con vida.
A las 7:43 esa loba ya tenía conciencia, esa loba tenía rasgos humanos, esa loba era más pequeña, esa loba ya no era del todo loba, pero no era del todo humana, lo único que conservaba igual y que ya no iba  a cambiar eran sus ojos, de un verde rubí intenso, intenso pero un pelín más claros que antes, cuando se transformó por primera vez, su parte de lobo hizo que los ojos se aclararan un poquito como los ojos de todos los lobos, pero casi no  había diferencia, a menos que no los compararas,  el vello de su cuerpo había disminuido mucho, su hocico ahora se parecía más a una nariz humana, ya no tenía bigotes ni aullaba, simplemente lloraba, a veces chillaba, y gemía de dolor.
Entre los árboles, había alguien observándola, pero no con terror en la cara, sino con comprensión, al principio había ido a olerla, pero ella le aulló, entonces se escondió en los árboles y se volvió humano. Era un lobo gris y un poco blanco, enorme, con ojos azules claros y muy bonito, tenía en una pata algo azul y en otra algo negro. Cuando se convirtió en persona, se miró las piernas y de cada una sacó un par de pantalones de deporte y una camiseta. Se los puso media hora más tarde le sonó el móvil. Cuando colgó decidió quedarse para ver quien era, porque le importaba realmente saber quien era, ya no era solo curiosidad.
Dos horas después de que empezara a sufrir, todo el vello sobrante, las garras, el hocico, los bigotes, las orejas, la cola, las zarpas, todo, había desaparecido, Estela volvió a ser totalmente humana, pero la única diferencia es que al trasnformarse había roto toda su ropa y ahora estaba desnuda. Todavía la dolía la tripa, esperó un rato pero no se la acababa de pasar del todo, se sentó y se dio cuenta de que estaba desnuda, así que se puso en pie y miró a todos lados buscando algo para intentar orientarse. El olor a agua era muy intenso por lo que cerca de allí debía de haber un lago o algo, pero no conseguía distinguir de donde venía entre tantos árboles y tantos olores diferentes. Intentó ir dirección el agua, pero cinco minutos después el hombre que la observaba salió de su escondite:
-¡¡JULIA!! No sabía que eras tú hija.-Dijo el hombre a Estela.
-Perdone pero creo que se ha equivocado, yo soy Estela y... ¿qué haces espiándome?-Se tapó rápidamente con un árbol.
-No, imposible, eres Julia, debe ser a causa de la conmoción... ¿Dónde vices?
Le dio la dirección de su casa.
-No, es imposible, si tú estás aquí, entonces Julia andará sola...
-Perdone-le cortó tajante-pero no puedo estar aquí con el frío que hace jugando a adivinar quien es Julia, tengo que volver a casa, además, tengo mucha sed y hambre, ¿sabes donde está el lago? Huelo agua pero no consigo distinguir de donde viene.
-No, mejor vamos al pueblo que hay a diez minutos de aquí, te compro un albornoz o algo y vienes a mi casa en taxi para ponerte algo de ropa, iremos en taxi hasta mi casa, tengo una hija de tu edad... y es físicamente parecida a ti.
-Ah, claro, ¿y por qué debería fiarme de ti?
-Porque no he huido cuando has pasado de loba a adolescente Estela, y hubiera sido una persona cualquiera en cuanto hubiera oído los aullidos hubiera huido, o como mucho acercarme pero no hubiera estado las dos horas que has estado sufriendo observándote.
-Pero... entonces... has visto lo que me ha pasado antes... seguro...
-Efectivamente, y tus sospechas son acertadas: yo también soy lobo.
-Pero llevas ropa.
-Claro, porque se cuando me voy a transformar, llevo muchos años sufriendo y se cuando pasa, por eso rápidamente me quito la camiseta y los pantalones y me les ato a las patas, además, puedo transformarme cuando quiera pero en las noches de luna nueva siempre voy como me ves ahora vestido. Soy Juan, y a partir de ahora puedo enseñarte este mundo nuevo, ¿aceptas?
-Acepto.

Más lejos, mucho más lejos de allí a las siete de la mañana.
-Acabo de llegar de mi turno de noche y estoy muerta, voy a desayunar y me voy a la cama.-Pensó Marta, la madre de Estela. Cuando entró en la casa, dejó las llaves en la entrada y se fue corriendo al baño, pero cuando pasó por delante del salón su cara empalideció y se le quitaron las ganas de ir al baño.
-Ladrones.-Pensó. Se fue corriendo escaleras arriba a la habitación de Estela y vio que no había nadie, la habitación estaba perfecta, como si no hubiera entrado nadie. Entonces volvió al salón y observó todo detenidamente antes de llamar a la policía. Vio el cristal de la terraza roto, garras. ¿Garras?
-No, perros, o... no puede ser, voy a llamar a Juan corriendo.-Pensó Marta.
-¿Sí?

-Sí, o han entrado a robar en mi casa... o hace quince años cuando las separamos... bueno... que Estela creo que es posible que se acabe de transformar. ¿Dónde estás?
-Estoy en el pueblo este que está a diez kilómetros de la ciudad y estoy viendo a una loba, porque acabo de descubrir que es chica, que está volviendo a ser humana.
-Dios, es ella, estoy segura, quédate allí y dime si es ella.
-Bueno, estoy seguro de que es la primera vez que se transforma porque hace más de hora y media que está sufriendo, te llamo más tarde.
-Vale, adiós.
-Adiós.
Cuando Marta colgó se fue al salón y se puso la televisión, se hizo un café con leche pero no se calmaba, en realidad tampoco veía la pantalla, estaba preocupada por Estela, volvió a la terraza y lo observó todo con más detenimiento, vio que había prendas rajadas, pero muy rajadas como si se hubieran arrancado, las botas favoritas de Estela destrozadas, el tendedero roto, la ropa del tendedero... Dios, estaba destrozada por garras. Ahora no la cabía ninguna duda. su hija era medio lobo.

Estela y Juan acababan de llegar a la casa de Juan. Eran casi las nueve de la mañana:
-Quédate aquí, voy a por un chándal de mi hija y vengo en seguida.
-Vale.
Cinco. Diez. Quince minutos. "¡Cuánto tarda!" Pensó Estela.
Cuarto de hora después salió con un chándal morado en la mano y con unas zapatillas... Mejor con un chándal morado, las zapatillas...:
-Lo siento, pero era las únicas zapatillas que he encontrado libres sin tener que entrar en la habitación de mi hija.
-No pasa nada.-Le dijo. En realidad si pasaba: eran zapatillas de andar por casa.
Fueron a una chocolatería de las antiguas, de esas a las que van las personas del barrio o que trabajan por allí cerca y siempre o casi siempre los mismos, donde según entras hay un olor a chocolate que te llena sin probarlo, donde el chocolate y los churros son insuperables, y donde hay una cocina de verdad, donde cocina la mujer mientras el marido la ayuda mientras sirve a los clientes.
Pidieron dos chocolates con tres churros cada uno, y puedo decir sin lugar a dudas que han sido los mejores que he probado nunca, lógicamente me los paga él.
-Vale, explícame porqué tengo parte... rara.
Una joven entra con su novio y les sonríe mientras piensa: "Son muy monos, serán padre e hija, porque además se parecen, pero con el libro de "Perdona si te llamo amor" recién acabado... parecen una pareja".
-Tu madre... tu... tu madre... puede ser como tú.
-No, eso es imposible, trabaja en el hospital y además nunca ha faltado tanto tiempo, a veces la suelo oír cuando viene del trabajo de noche y siempre viene a las seis o siete de la mañana, no, estoy casi segura de que ella no es... nada. O sea, tendría que tener muchísima practica o una doble o una hermana gemela secreta.-Juan pensó que esa última frase era una total ironía.
-Pues entonces...
-No sé quien es mi padre, nunca me lo ha dicho.
-Ya... Pues será él el que tenga ese gen y que te le haya pasado.-Le dijo Juan mientras se recordaba que tenía que hablar con Marta sobre el tema.-De todas formas aquí estoy yo para decírtelo todo y para... digamos... intentar guiarte.
-Vale, pues dado que ya hemos resuelto un tema..., ¿por qué las lunas nuevas y no las llenas?
-¿Tú también te has dado cuenta,eh? Pues verás las mareas del mar son más altas cuando hay Luna nueva, por los efecto que genera esta sobre al Tierra al estar alieniada con el Sol, y éste último también ejerce fuerzas sobre el mar pero al estar más lejos es menor. Además, hay casos excepcionales, en los que la línea Sol-Tierra es perpendicular a la línea Luna-Tierra, de esta forma las mareas son prácticamente normales, no son ni altas ni bajas, se llaman mareas muertas y ese efecto ocurre en nosotros, si no conseguimos controlarnos y acabar de transformarnos, podemos estar toda la noche en ese término intermedio y es una de las peores noches que hay, y luego está el polo opuesto, es justamente lo contrario, ocurre cuando la Tierra, la Luna y el Sol están alienados de forma que la pequeña fuerza que ejerce el Sol es más notable al igual que la Luna, de forma que se llama mareas muertas y es una de las noches que más rápido nos transformamos, pero es un eclipse como te has podido imaginar de modo que aunque incluso los más expertos lo quieran evitar, durante el eclipse nos transformamos en menos de un minutos, casi de golpe, dependiendo de la experiencia y nos volvemos humanos de la misma forma en cundo se acaba y por la noche igual.
-Guau, increíble.
-Pues además de tocar los efecto gravitatorios de la Tierra, algunos de los científicos que existen son también lobos, de forma que han visto que a la vez se modifican ligerísimamente algunos átomos, los suficientes para que nos transformemos en lobos.
-Vale, pero ¿por qué un puñado de personas y no todo el mundo?
-Pues verás, este puñado de personas que somos, nos transformamos porque  tiempo atrás sucedió esto también, y hay dos teorías que te explicarán más adelante y...
-¿Más adelante?
-Sí, dale tiempo al tiempo, bueno, una, y es la que menos cree al gente, es que tiempo atrás, cuando se creía en el demonio y en Dios con mucha devoción, alguien, intentando juntar en un mismo cuerpo el diablo y a una persona, experimentó con animales, y eso pasó con nosotros, y nos transformamos en luna nueva porque los experimentos eran en luna nueva, además, imagínate a alguien, intentando juntar a un lobo y a una persona por medio de brujería y tal.
-Ya, claro, entiendo. ¿Y la otra?
-La otra es tan difícil de explicar como el big ban porque  cuando sucedió la explosión y a base de electricidad y moléculas se creó la vida, dentro de esa vida, hubo además nuestra especie (no se puede llamar de otra forma), pero la gente pensaba que estábamos malditos y ese tipo de cosas e intentaron extinguirnos, y ahora que ya no hacen eso nos quieren para experimentar, por eso que sea todo un mito y que no se pueda ir uno transformando en lobo en medio de una multitud.
-Vale, comprendo, pero es difícil de asimilar.
-Te comprendo, no te preocupes. ¿Algo más que quieras preguntarme ahora?
-Sí, ¿como me vas a ayudar a que el proceso sea menos doloroso?
-No puedo.
-¡¿CÓMO QUE NO PUEDES?!
-Que no puedo, solo puedo ayudarte a que sea más rápido y a que más o menos vayas controlándote, por ejemplo a retrasarlo unos minutos, o a transformarte cuando se te antoje, con lo de las hormonas, vamos, con lo que te acabo de explicar.
-Vale.
-Ah, y un dato curioso, seguro que habrás pensado que somos más grandes que los lobos normales, ¿no?
-Sí, claro, siempre me lo había imaginado así.
-Pues te voy a decir que no es así, yo he visto la película de Crepúsculo y las que las siguen y esos lobos que salen son enormes.
Estela sonrió para sí misma.
-Pues he de decirte que me gusta la saga y que la empecé a ver a petición de mi hija.
-No no, si a mi me encanta y me he leído todos los libros. Bueno, ¿entonces somos como lobos normales?
-No, somos un poco más grande que los lobos normales porque hacemos más ejercicio que un lobo y un humano solamente cada uno por separado, al ser como una fusión, tenemos que hacer el doble de ejercicio, por eso estamos todos en plena forma y en forma de lobo somo un poco más grandes, ya te lo digo, ah, y cuando somos lobos hay partes en las que no somos conscientes de lo que hacemos, pero ya aprenderás a controlarlo también.
-Madre mía, que de cosas.
-Lo sé, tranquila no pasa nada.
Estela y Juan siguieron hablando diez minutos más de cosas sin importancia, luego él la llevó a su casa y se marchó a la suya.
Estela entró sin hacer ruido pero su madre estaba despierta en el salón.
-¡Mamá! ¿No has dormido nada?
-Nada, ¿dónde has estado?
-Em... pues... me empezó a doler mucho la tripa y me sentía mal, así que me tomé un ibuprofeno, y luego me llamó Olaya... , así que me fui a su casa porque no había nadie y hoy tocaba noche de amigas, pero si te lo dije mamá, ¡no me pongas esa cara!
-Ya... llamaré a Olaya para ver que dice.
Estela subió a su cuarto lo más rápido que pudo y la mandó un sms: "tía,t va a llamr mi mdre, pas el tlf a tu herman y haz q s pse x t mdre dicend q hems psado alli la noxe, thanks!". Cuando se le iba a enviar añadió: "sq e stado en casa con Eloy..."
"¡Cómo la voy a  decir a mi madre de que soy medio loba cuando no sabe nada de los lobos ni de como era mi padre ni nada! Seguro que no sabe nada! no se lo diré hasta que no sea imprescindible! Y a mis amigas... ¿Pero que estoy diciendo? ¿Cómo se lo voy a decir a nadie? Pensarán que estoy loca, !se lo dirán a mi madre, me llevarán a un psicólogo y de ahí al psiquiátrico!" Pensó Estela.

En ese mismo momento en el piso de abajo:
-¿Juan?
-Sí Marta, soy yo.
-Estela acaba de llegar pero me ha dicho que estuvo en casa de una amiga suya, no me lo creo. Juan... Juan..., ¿cómo es posible? Juan, ¿es ella?
Al otro lado del teléfono había silencio.
-¿Juan?
-Sí, Marta, era ella, ¿de verdad quieres que te vuelva a explicar como nos cambia todo? ¿De verdad?
-No, ya lo sé, pero no es posible..
-Sí, he estado con ella, hemos desayunado, la he dado un chándal de mi hija...
-O sea, mi hija también.
-Sí, y la he estado explicando todo, algún día tendrás que ir a la escuela y algún día te lo dirá, ya la obligaré a decírtelo, mientras tanto yo seré su tutor, su profesor, su educador para su nueva vida, como quieras llamarlo.
-Yo también quiero verla.
-Y la verás, vive contigo.
-A estela no me refiero...
-Ah..., ya..., comprendo. Sí. Voy a ver a Julia, nos llamaremos cada día para contarnos cambios, adiós Marta.
-Adiós Juan.
Ambos colgaron el teléfono y volvieron a sus respectivas vidas.

La Navidad pasó volando.Como se transformó del 22 al 23 de Diciembre, se pasó el resto de las Navidades intentando explicarle a Olaya el por qué se había pasado la primera noche que empezaron a salir, juntos. Ella le explicó de todo lo posible, que era el cumple de una prima de la hermanastra de Eloy (sí, su madre se había vuelto a casar) o cosas de ese tipo. Mónica se quedó con la versión de que Eloy es un aprovechado.
La regalaron el juego Just Dance 3 para la Wii, un móvil nuevo, una tarjeta de 4GB para el móvil, un Ebook y una cámara de las buenas: 400€. Y ahora el por qué de tanto dinero, su madre la compraba regalos por ella y por el padre de su hija, y además, sus tíos y abuelos en vez de comprarla cosas por separado la compraban cosas buenas. Con Eloy se vio unas cuantas veces, y la mayoría estaban o en la nieve dándose calor o ella con un café en la mano mientras él intentaba quitársela mordiéndola el labio y besándola para que no pudiera beberle. Iban dados de la mano, y cuando cumplieron un mes, él la regaló una preciosa rosa roja en señal de su mes juntos. Era una estampa preciosa si contamos con que ella iba con los labios rojos pintados y el día estaba blanco de la nieve.

23 de Enero del 2012: Luna Nueva.
Esa noche tocaba Luna Nueva y ya había preparado al excusa perfecta: iba a escabullirse lo más deprisa posible antes de que saliera la Luna Nueva. Es decir, tenía planeado quedarse "estudiando y acostarse tarde". Se había ganado una bronca por no prepararse bien los exámenes pero prefería eso a decirla que se iba a convertir en un monstruo por segunda vez en su vida.
A las diez menos cuarto el dolor de tripa la avisó de que quedaba poco para que se empezara a transformar, se tranquilizó todo lo que pudo y se le pasó el dolor de tripa. A las diez y cuarto estaba tranquilizándose cada tres segundos, pero solo logró atrasar la hora un total de veinte minutos, a las 22:20 de la noche, se iba por la terraza al jardín. Allí la esperaba Juan, como habían quedado la última vez que hablaron por teléfono. Hablaban por teléfono para contarse si la pasaba algo, dolor de algo, pesadillas, inicio de una transformación que nunca llegaría, pero no había pasado nada.
A las diez y media, ya estaba tirada en el suelo detrás de la valla de su jardín, en el campo, hacía frío, pero Juan la quitó las zapatillas y el pijama, quedándose en bragas simplemente, había decidido no llevar sujetado y cargarse ninguno más.
Como la otra vez, a las dice ya era una loba, pro esta vez, fue consciente durante medio minutos de que tenía garras en lugar de uñas y dedos, patas en lugar de extremidades, donde solía estar solo su culo, había una enorme cola parda y tenía unas orejas y un hocico, pero en seguida echó a correr sin rumbo. Juan llevaba más ropa de lo normal, a medianoche ya estaba transformado, en una pata con el pijama de Estela y en al tora con su ropa. Como llevaba mucho tiempo hacerlo, solía estar bastante tiempo consciente, pero aproximadamente en total, estaba dos horas más o menos de forma inconsciente, sin saber lo que hacía, y cuando volvía en sí, olía el rastro de Estela y la perseguí hasta perder la conciencia.
A las 8:34, empezó a salir el Sol y a Estela la tocaban dos duras horas de transformación, para eso no tenía excusa, para el instituto sí, pero para casa no. Juan la encontró cuando ya llevaba una hora sufriendo, se transformó, se vistió y la dio órdenes de relajarse todo lo posible y de que es su mente estuviera constantemente una imagen de ella humana. Solo cambió casi diez minutos el tiempo de sufrimiento, pero Estela los agradeció.
Mientras Estela se iba a hacer sus necesidades por allí, Juan llamó a Marta:
-Hola, como hemos ido hablando este es Estela no ha tenido ningún malestar, pero me temo que Julia sí, el día que Estela se transformó, Julia estuvo gritando y sufriendo como si fuera a transformarse según me dijo una señora que trabaja para nosotros en casa y que es como una más de la familia, me temo que hoy la ha podido pasar lo mismo. Nuestra asistenta, pro llamarla de alguna forma la está reteniendo todo lo posible, pero me temo lo peor. Continuo: Estela en todo el mes no ha sufrido, me temo que eso pasará a partir de este mes, en el primer y segundo mes es cuando el cuerpo empieza a darse cuenta de que hay dos yos dentro de un mismo cuerpo, así que estate atenta, mientras tanto seguiré en contacto con las dos, iremos en cuanto podamos. Ya viene. Adiós.
-Gracias por mantenerme en contacto, seguiremos hablando y quiero que me informes de lo de Julia, adiós Juan.
-¿Cno quién hablabas?
-Con mi novia, estaba preocupada por mí, claramente no lo sabe, no llevamos mucho saliendo, un mes o así.
-Comprendo, ¿cómo vamos a volver?-preguntó Estela.
-¿Nosotros? Tú encima de mi yo lobo, si te puedes dar la vuelta...
-Sí claro.
Un minuto después oyó un aullido, se giró y Juan era un perfecto lobo gris. Le hizo un gesto con la cabeza para que se montara sobre él, ella lo hizo, pero antes cogió su ropa, se montó sobre el lobo que era un poco más grande de lo normal y se fueron en dirección a casa. Alguna vez perdió el conocimiento, pero solo duraba esto unos minutos, luego volvía en sí, pero la primera vez Estela se asustó mucho porque se puso a correr como un loco, pero después de otras dos veces se dio más o menos cuenta de lo que pasaba y se tranquilizó, más o menos.
Cuando quiso darse cuenta, ya estaban en casa.

lunes, 2 de enero de 2012

Capítulo 4. Parte 2. Te tiras media vida criticando los defectos de los demás en vez de arreglar los tuyos.

Era viernes y Julia había quedado con Mónica, Mario, Victor, Rebeca y más gente. Fueron a dar una vuelta y luego terminaron sentándose en círculo en la playa. Al final siempre se dividían en grupos cuando salían por lo que los que quedaron en la playa fueron Julia, Mónica, Víctor, Rebeca y Mario.
Julia no estaba muy bien ya que tenía un lío enorme en la cabeza. Ella quería a Mario, pero Victor...Victor...Victor...era Victor. Habían pasado muchos momentos juntos y se querían mucho, pero Julia no creía que fuera más que amistad hasta ayer, o quizás antes.
Mónica la pasó su Blackberry con una nota escrita
"q te pasa?"
"nada"
"a mi no me engañas. es x Mario?"
"no"
"entncs?"
"es x Victor"
"¡¿QUE?!"
"Ayer nos dims un pico sin querer al despedirnos y...nose..."
"ohmygod. pero si te gusta mario. fue por el lio del botellon?"
"nose..."
"ese lio no fue nada, el te lo dijo"
"ya pero a lo mejor si que fue algo"
"es tu mejor amigo desde que erais unos micos, como nosotras"
"ya lo se, por eso quizas me e estado engañando acerca de lo que sentia yo, o lo q sentia el"
"no te rayes, luego lo hablamos"
"OK"
Se fue a guardar su Blackberry pero Rebeca había estado al tanto de que se estaban escribiendo notas y se la quitó a Mónica y echó a correr. Julia y Mónica también se levantaron y la siguieron. A Mónica no  la había dado tiempo a borrarlo y Rebeca no tenía que verlo, puesto que habían mencionado el lio con su novio Victor. La cogieron pero no había forma de que soltara la Blackberry.
-Rebeca, dame mi móvil.-exigió Mónica.
-Que más os da que vea lo que habéis escrito, somos amigas.-dijo Rebeca.
-Es privado.-dije yo mientras la intentaba alcanzar.
-Es sobre mi.-afirmó Rebeca.
-No.-dijimos Mónica y yo a la vez.
-¿Entonces que más os da?.-preguntó Rebeca
-Rebeca.-dijo Julia.
-Julia.-dijo ella.
-Damelo.-dijo Julia.
-No quiero.
Miro hacia el movil y fue leyendo su conversación mientras ellas intentában quitársela. Entonces los ojos se la llenaron de lágrimas y la fueron cayendo. Demasiado tarde.
-Chicas ¿que pasa?.-dijo Mario que había llegado con Victor al enterarse de la "pelea".
-¡Que Julia es una zorra y una puta y una gilipollas!.-gritó Rebeca.
Los ojos de Julia también se llenaron de lágrimas. Compartió una mirada con Victor llena de significado y entonces entendió todo.
- Rebeca te lo puedo explicar.-dijo Julia.-Enserio, no fue nada.
-¡Dejame en paz puta!.-gritó Rebeca.
-¡A Julia no la hablas así!.-gritó entonces Mónica.
-¡Yo solo digo lo que es!.-grito Rebeca.
-Rebeca.-intervino Victor mientras se acercaba hacia ella y la tocaba el brazo.
-¡No me toques!.-gritó ella.
-Rebeca no la pagues con él, fue culpa mía enserio, no quiero que...-intentó convencer Julia.
-¡Dejame en paz!.-volvió a gritar.
-Mónica.-llamó Julia.-llevate a Mario, hablamos luego.
-¿Seguro?.-preguntó ella.
-Sí, esto es entre nosotros.
-Vale.-conparten dos besos en las mejillas y Julia le lanza un beso a Mario antes de volverse hacia Victor y Rebeca.
-¿Podemos hablar esto de forma civilizada?-pregunta Julia.
-Vale.-dice Rebeca mientras se seca las lágrimas de los ojos.
Se sientan.
-Nuestro...lio...fue el día de mi cumpleaños, yo había bebido mucho y...estaba enfadada porque Mario se había liado con Patricia y a mi me gusta mucho mucho...y bueno... decidí liarme con Victor de venganza, él aceptó, los dos íbamos borrachos y...bueno...paso...pero...no significó nada...en serio....-cuenta Julia.
-¿No significo nada? Me tomas el pelo, en el móvil no ponía lo mismo. Se perfectamente como es vuestra relación y sabía que sería difícil la relación con Víctor porque, sinceramente, se que estáis perdidamente enamorados el uno del otro, todo el mundo lo sabe, se nota, los únicos que no lo sabéis sois vosotros, que encerráis ese amor y os conformáis con amistad .-dice Rebeca.
Julia y Victor se miran boquiabiertos.
-Te equivocas, eso no es verdad, nosotros llevamos siendo amigos toda la vida y nos queremos mucho pero solo como amigos.-rectifica Víctor.
-Me da igual que sigais engañándoos. Victor, hemos terminado.-declara Rebeca.
Se levanta y se aleja caminando rápido.
-Victor...lo siento enserio...me siento fatal...se que la quería y...lo he estropeado todo.-intenta disculparse Julia.
-Vamonos a casa, estoy cansado, son solo las diez menos algo pero estoy cansado.-dijo Victor.
-De acuerdo..-dice Julia.
Caminan tranquilamente hasta la casa de Julia. A Julia la empiezan a dar retortijones en la tripa por lo que van avanzando más rápido.
Llegan a casa de Julia y se despiden alegando que ya hablaran de lo sucedido. Julia cierra la puerta tras pasar y se desploma en el suelo. No puede moverse del intenso dolor de tripa. Se encoge sobre si misma. Intenta respirar hondo y quiere acercarse a la cocina para tomarse algo pero apenas consigue avanzar un par de metros. El dolor cada vez es más intenso. Siente como si la estuvieran desgarrando por dentro, la duele cada hueso del cuerpo y siente que la cabeza la va a estallar. Grita como si así soltara el dolor. Al cabo de media hora los dedos le dolían muchísimo y sentía como si la estuvieran arrancando las uñas. Ya no podía estar encogida de lo mucho que la dolían las articulaciones. Su cuerpo daba sacudidas y se encogía.
Al cabo de una hora y poco seguía chillando de dolor y agonizando. No sabía que era lo que le pasaba. Seguía sintiendo como la desgarraban las entrañas y como se rompía cada hueso de su cuerpo. Entonces, todo se pasó.
Eran las doce de la noche de una noche de luna nueva. Julia había dejado de sufrir y estaba agotada. Su criada de toda la vida estaba frente a ella en el pasillo mirándola con horror. Julia no entendía que era lo que le había pasado pero solo desea cerrar los ojos. Eso hizo.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Capítulo 4: Parte 1. Tiempo y gente, no todo es bueno y no todo es malo, espera al tiempo, que el tiempo decidirá por ti.

-¿Tu novia?
-¿Tu novia?-Dijeron María y Estela a la vez.
-Sí. Si...
-¡No! Estabas conmigo. Ella no es nada.
-Eres tú la que no eres nada, vete a tirarte a otro chico porque este es mío.
-Zorra.
-Calienta pollas.
-Puta.
-Putón.
-Guarra.
-Poligonera, espera, ¿diga? Sí, María, está aquí, y a ser posible llamenla a ella porque yo era una gran admiradora suya porque ha conseguido hacer una orgía pero acabo de descubrir algo que me ha decepcionado, practica sexo anal también. Adiós. Sí María, era para ti, tu padre, que quería tus servicios.
-Eso ha sido la gota que ha colmado el vaso.
-No, eso no, esto te reventará.
Estela miró a Eloy, le cogió de la cazadora, sonrió a María y le besó, era su primer beso de verdad por lo que se dejó llevar, la pareció perfecto.
Le dejó de besar, la sonrió y la guiñó un ojo. Son previo aviso María se lanzó a por Estela.
Si Estela ya tenía la adrenalina por las nubes ahora más que nunca en toda su vida.
María le cogió por los pelos y viceversa, además Estela la dio una patada, Eloy las intentó separar y en ese momento Estela se puso a toser mucho, una tos muy seca, y entre tos y tos estornudo, estornudo como siete veces.
-Vaya, la niña se ha resfriado, y se ha cansado por una patada y poco más, creo que tienes que llevar a tu pequeña-esa palabra la dijo con rintintín-a casa, Eloy.-Dijo María.
Estela se lanzó a por ella y literalmente la cruzó la cara, estaba muy roja, incluso demasiado, la dio tres tortas seguidas y Eloy la paró la mano la cogió la cara entre las manos y  la miró a los ojos:
-No me he enamorado de una chica que hace este tipo de cosas.
-Pues que la... María, deje de picarse y pegarse conmigo. No puedo con ella.
-Lo sé.
La abrazaba mientras Estela y María se mataban a miradas.
-Arcada en proceso.
"Lo mismo digo." Pensó Estela.
-Adiós.
María pasó por su lado justo cuando Estela se soltaba de Eloy para vomitar.
-¿Pero que coño...? ¿De qué vas?
Estela en lo más hondo de su ser se estaba riendo a carcajadas, pero mientras tanto vomitaba hasta la última papilla.
-No la culpes, lleva unos días mala, creo que debe de tener un virus o algo.
-Que se quede en su casa. Adiós.
-Adiós.
Eloy llevó a casa a Estela mientras ella la daba indicaciones por segunda vez de donde vivía.
Ese día, no había nadie en su casa porque su madre estaba trabajando, trabajaba en un hospital, y nunca trabajaría un viernes por la noche, pero había cambiado a un compañero un turno y la única manera de hacerlo era trabajar esa noche, y Estela lo sabía, por eso le pareció perfecto estar enferma ese día.
Le dijo a Eloy que estaba bien, él la dio un beso en la mejilla y se fue a casa.
En casa, Estela estaba muy mareada, la dolía la cabeza y la tripa la daba retortijones.
"¿Por qué no me habré ido con mis amigas? Ah ya, Eloy." Pensaba una y otra vez mientras se ponía el pijama dispuesta a acostarse.
Echó la camiseta y la sudadera a lavar junto con los calcetines y el sujetador. Llevaba los pantalones en la mano, de camino al porche trasero (vivía en un chalet) para colgarles en el tendedero para olearles cuando le entró un dolor tremendo, eran retortijones y pinchazos, como cuando te dan cuando tienes la regla, pero peores. Se puso de rodillas en el suelo sujetándose la tripa. Después de lo que pareció un minutos eterno de dolores en la tripa se levantó para ir a tender los pantalones, cuando había abierto el cristal la entró un mareó y se cayó literamente al suelo.
Hacía escasos minutos que había dejado a Eloy y a su ex novia y todavía podía sentir la adrenalina por las venas.
Se acordó de la escena del parque y la adrenalina la subió más aun a la vez que al mareo se la unía el dolor de tripa, allí en el jardín, estaba lo de colgar la ropa, los vaqueros de esa tarde, las botas de ese día y sus botas favoritas que se puso el día anterior junto con unos legguins suyos y una falda de su madre.
El dolor de la tripa pasó a ser un dolor como si la estuvieran desgarrando por dentro, los dedos la dolían como si la arrancaran las uñas, la cabeza parecía que la iba a estallar y las piernas la dolían como si se hubiera roto algo, al igual que los brazos.
Después de media hora de dolor, el dolor aumentó. Las uñas parecían uñas de animal, no de persona, ya ni si quiera podía agarrarse la tripa de todo lo que la dolían los brazos, los calcetines que llevaba estaban echo trizas. Las manos tenían mucho más vello de lo habitual, y su cuerpo era más ancho.
Cuando llevaba una hora y poco de sufrimiento, era casi irreconocible, la espalda la había cambiado, ya no podía hablar, no por estar fónica por haber chillado durante una hora y poco como si la estuvieran matando, porque tenía esa sensación, sino porque parecía gemir y toser para quejarse, ya no tenía manos, eran garras, sus brazos eran todo hueso, piel y pelo, y sus piernas igual, su cuerpo estaba del mismo modo, solo que la espalda y el pecho además de la tipa llenas de vello. Media hora más tarde, se todo la cara, y descubrió a su asombro que no era su cara, era mucho vello con orejas puntiagudas, no había podido mover la cara porque le había cambiado la cara, ahora tenía un hocico con unos colmillos más grande que su antiguo dedo índice.
Habían sido dos duras horas de sufrimiento, donde incluso había desarrollado un rabo, había destrozado todas las prendas que tenía a su paso para intentar contrarrestar su dolor, botas, ropa, metal, incluso una ventana.

Eran las doce de la noche de una noche de luna nueva. Estela no era, Estela, había dejado de sufrir, ya no tenía conciencia, no era dueña de sí misma. Ahora Estela era un loba.